martes, 18 de enero de 2011

UN ENTRENADOR POCO PSICÓLOGO


                                          Foto: Juan Carlos Corchado

A Jesús Mendoza le ha costado muy caro levantar la voz, Javi López no lo ha convocado para el encuentro de hoy ante el Celta de Vigo. El jerezano declaró llevar muy mal su suplencia ante el Rayo Vallecano. Esperaba jugar después de lo bien que lo estaba haciendo, pero el catalán lo dejó en el banquillo. Parece que López ha querido dejar bien claro quién es el que manda y le ha dado una “guantá” sin manos al capitán azulino. Se ha venido arriba el ex técnico del Onda y Novelda.

A mi entender, el míster se ha caído con todo el equipo al tomar esta decisión. El castigo al lateral zurdo le puede salir muy caro. Mendoza es uno de los ídolos de la afición xerecista; y lo es por méritos propios demostrando su lucha, entrega y amor a unos colores. López saca pecho al declarar no importarle tomar decisiones antipopulares. Esperemos que no encadene una prolongada racha de malos resultados porque, a lo mejor, el pópulo podría dictarle sentencia.

Con esta decisión Javi López continúa demostrando que no posee la psicología suficiente para llevar al equipo. En lugar de sancionar hay que motivar, hacer que el futbolista esté implicado con el grupo y se sienta importante esté jugado o no. Hay que saber darle a cada uno su sitio y conocer el potencial humano y emocional con el que se cuenta dentro de un vestuario y López lo desconoce totalmente. Para muestra un botón: Antoñito, enchufadísimo ante el Betis, se quedó sin jugar escuchando cómo todo el Villamarín lo insultaba. José Vega, recuperado desde hace semanas, no cuenta para el catalán y Bruno Perone ni les cuento. ¿Qué motivación tienen estos futbolistas?

Una de las señas de identidad del conjunto que acabó ascendiendo con Esteban fue precisamente la implicación de los jugadores, todos se sentían importantes y eso lo logró un entrenador que manejaba muy bien la psicología grupal.

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