Cuando uno no puede ganar, lo mejor es no perder, y así lo hicieron. Los alicantinos se dedicaron a matar el partido con innumerables faltas perdiendo una gran cantidad de minutos de juego. Parecía que un francotirador se había apostado en lo más alto del estadio disparando a diestro y siniestro a los jugadores visitantes. Tanto es así que llegaron a estar hasta cuatro jugadores tendidos en el terreno de juego a la vez. El teatro realizado no es fútbol, o si, que cada uno saque sus propias conclusiones, pero es válido en este deporte.
La picaresca y el engaño forman parte de este juego, hasta que te caza el árbitro. Si el Xerez hubiera tenido un décima parte de ese saber hacer, el partido ante el Celta no se hubiera escapado. Matar el juego de un partido, perder tiempo de diversas maneras si que te amonesten por ello, la pillería, también debería estar dentro de los conceptos que ha de entrenar un equipo. De hecho es algo que muchos conjuntos ponen en práctica a lo largo de la temporada y suelen obtener buenos resultados. Quizás podrá denominarse como 'antifútbol', pero esos puntos también valen para el objetivo final. Espero que hoy el Xerez sea más pillo que el Elche

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